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viernes, 11 de febrero de 2011

El día más triste

Esta mañana, en una de mis "escapadas" furtivas al Twitter, he empezado a meterme en ambiente para el Real Sociedad – Osasuna. El desplazamiento generalmente masivo de las aficiones y el habitual buen rollito hace que siempre sea especial jugar contra nuestros vecinos más cercanos. Pero pronto he descubierto que desde algunos sectores de la prensa y afición donostiarra se estaba fomentando un mal recibimiento a los rojillos. Hablo especialmente de este artículo. Y no nos engañemos, por mucho que se haya cargado contra los jugadores que participaron en aquel partido del 2007, cuando tú fomentas estas actitudes estás consciente o inconscientemente fomentando pique y menos buen rollito entre las aficiones.

Por si alguno no sabe todavía de lo que hablo recordaré los antecedentes. Comienzo diciendo que soy y seré un defensor a ultranza de que ningún equipo se deje ganar un partido oficial e impondría cualquier tipo de multas o sanciones contra la compra-venta de partidos. Para mí un equipo que no intenta ganar un partido está faltando al respeto primero al deporte, después a su afición y por último y quizás en mayor medida al resto de equipos/aficiones implicadas. En otras palabras, se adultera la competición. Y el que me conoce sabe que siempre que está en mis manos aplico esta filosofía hasta en un torneo entre colegas. Cuando estás en el lado del apaño mola, pero ¿qué ocurre si estás en el lado en el que dependes de alguien? Pues eso.

En 2001, con Osasuna al borde del descenso, los rojos visitaban Anoeta en la última jornada con la necesidad de ganar y esperar pinchazos de terceros equipos para salvarse. Osasuna acabó ganando a una Real que no se jugaba nada y que se esforzó más bien poco. Se dieron el resto de carambolas y Osasuna se salvó. Todo el mundo vio ese partido como "el gran favor" donostiarra. Pero la pregunta estaría en el aire en los años sucesivos: ¿Cuándo se devolvería el favor? ¿Cuándo se daría la situación inversa y los rojillos corresponderían?

Y el momento (para algunos, entre los que por supuesto no me incluyo) llegó en el año 2007. La Real, que venía de hacer una temporada lamentable, estaba al borde del abismo a 3 partidos para acabar la liga y visitaba Pamplona. Osasuna había completado una temporada de ensueño en Europa (semifinales de UEFA incluidas) pero en la Liga se había despistado hasta tal punto que todavía tenía la permanencia en el aire. Si vencían a la Real, rival directo, la permanencia estaba asegurada de forma matemática. De perder aquel partido, en los dos últimos partidos (contra Betis y Atlético de Madrid) ni siquiera 3 puntos más eran suficientes. Además esos dos equipos estaban todavía metidos en luchas por descenso y UEFA respectivamente. Vamos, que Osasuna podía hacer cualquier cosa menos especular.

Y así llegó aquel partido, la más triste de todas mis experiencias osasunistas. Y no es que en lo deportivo fuera mal. Osasuna fue muy superior a una Real atenazada que nunca supo responder las acometidas rojillas y el partido acabó con 3-0. Pero en la grada las cosas eran muy distintas. Un porcentaje importante de la afición osasunista que estaba en el campo increpó duramente a los jugadores de Osasuna por no dejarse ganar ante una necesitadísima Real. Pero no solo eso. Yo mismo, que me alegré de que mi equipo estuviera asegurando la permanencia en Primera un año más (que rápido nos acostumbramos a ciertas cosas) fui insultado por otros socios de Osasuna. Irte de tu propio estadio insultado y humillado es probablemente la peor experiencia que se pueda vivir. Una vez en casa, y con el disgusto todavía en el cuerpo me hacía preguntas:

  • ¿Pero qué hostias estaba pensando la gente? ¿De qué equipo son los que querían que Osasuna perdiera?
  • ¿Acaso todos los que insultaron a los jugadores y a los demás aficionados preferían que se salvara la Real antes que Osasuna?
  • Cuándo renuevas el carnet año a año… ¿Es obligatorio asegurar bajo juramento que tu segundo equipo es la Real Sociedad?

Y que conste que no tengo nada en contra de la Real. Todo lo contrario. Es sin duda alguna de mis equipos favoritos de Primera, estaba deseando que volvieran a la máxima categoría. Soy consciente además de que en muchas zonas de Navarra la gente tiene incluso más simpatía por la Real que por Osasuna. Lo entiendo y lo respeto. Incluso entiendo que tú seas pamplonica y seas de otro equipo que no sea Osasuna. Coño, que cada uno puede ser del equipo que quiera, incluso puedes ser del Madrid si te da la gana, no me vas a parecer peor persona por eso. Lo que no puedo tolerar es que no se respete a la gente por ser de un equipo o de otro. Y ya lo que me parece de órdago es que alguien me venga a dar lecciones de osasunismo por querer que Osasuna gane y se salve. ¡Venga hombre!

Sé que mucha gente en Donosti estará todavía enfadada con nosotros porque Osasuna no se dejó ganar aquel día. Incluso socios de Osasuna que estén avergonzados con la actitud de su equipo aquel día. No voy a ir foro a foro o aficionado a aficionado argumentándoles que no tienen razón para estar enfadados, avergonzados o lo que quieran estar. Cada cual es libre de pensar lo que quiera. Lo que no me gusta en absoluto es que se intente enturbiar un partido que siempre ha tenido un ambiente espectacular. Y lo que ya no me explico es que la manera de definirnos a los que queríamos que Osasuna se salvara aquel día sea "los mismos que pueblan el parque Yamaguchi para celebrar los títulos de Real Madrid o Barcelona".

Dicho todo esto espero que Osasuna rompa de una puñetera vez su racha fuera de casa este domingo. ¡Que ya toca!

lunes, 31 de enero de 2011

Un plácido ‘déjà vu’ (Osasuna – Real Madrid)


No sé si un déjà vu había sido nunca algo tan bonito. Pese a que en mis muchísimos años bajando al Sadar/Reyno he vivido prácticamente de todo, me cuesta recordar una noche en la que una victoria fuera tan (a partes iguales) inesperada, sufrida y placentera. Justo cuando peor estaban las cosas, cuando Camacho estaba en su situación más delicada, cuando el Madrid no perdía con (casi) nadie y cuando la confianza que teníamos en el equipo era más bien reducida, llegó la gran noche. Esa noche que recordaremos durante varios años. La noche en la que Osasuna volvió a ganar a los galácticos. Estos son mis comentarios del Osasuna-Real Madrid:
  1. Empezaría por la afición, que ayer nuevamente estuvo de 10, pero repito lo de siempre: a la gente la enganchan los jugadores por medio de su garra y su entrega. Ayer vimos un espectáculo radicalmente opuesto al que vemos (y criticamos) habitualmente. Los 11 jugadores que estaban sobre el campo lo dieron todo, achucharon a los rivales cada vez que recibían de espaldas, jugaron al límite, no se guardaron nada. Es la única manera de ganar a un equipo tan superior técnicamente como el Madrid. Pero es que es también la única manera a través de la cual un equipo como el nuestro puede vencer al resto de los rivales y no meterse en el pozo. Esperemos ver la misma actitud en lo que queda de liga contra cualquier rival, ya sea en casa o fuera de casa. En esas condiciones la afición responderá como lo ha hecho siempre.
  2. Anoche hubo dos personas que sobresalieron sobre el resto. El primero fue Camacho, que planteó el partido de tal manera que el Madrid tuvo que jugar al pelotazo. Me puedo imaginar la cara del míster murciano cuando recibió la noticia de que Xabi Alonso se quedaba en el banquillo. No tuvo más que poner a Pandiani y Aranda en paralelo para taponar la salida del balón de los centrales del Madrid y el equipo blanco se resquebrajó por completo. La única solución que les quedó fue recurrir a los balones largos y esperar a que Osasuna diera un bajón y les regalara metros en los últimos minutos. Mourinho, dicho sea de paso, nunca supo reaccionar. Camacho, del que ya di mi humilde opinión el día antes del partido, volvió a demostrar que sabe plantear muy bien los partidos en lo que a no dejar jugar al rival se refiere. Y así le avalan los buenos partidos que Osasuna hace habitualmente contra los grandes, contra los que solo hacía falta poner la guinda, como ocurrió ayer. El problema viene cuando se juega contra la clase media-baja de la tabla, contra esos equipos que no tienen la presión de ganar del Madrid y te invitan a jugarles más al ataque. A esos equipos hay que dominarles, crearles ocasiones. Ésa ha sido y es la asignatura pendiente de Camacho y Osasuna desde que el entrenador llegó en 2008. Y es un lastre que nos hace sufrir temporada sí, temporada también.
  3. El otro gran triunfador de la noche fue Carlos Aranda. Hace ya varios meses que llevamos dándonos cuenta de que Aranda se está convirtiendo en la referencia absoluta del equipo, pero es que con la ausencia de Juanfran su figura puede convertirse en aún más imprescindible. Sus desmarques a la espalda de los centrales y los laterales dan un desahogo que un equipo tan falto de creatividad en el centro del campo como Osasuna agradece infinitamente. Además está en un estado de gracia en el que le salen todos los regates y se le ve con mucho más aguante y velocidad que nunca. La manera en la que ayer sujetó al equipo y aguantó el balón en los últimos minutos recordó al mismísimo Savo Milosevic, y eso son palabras mayores.
  4. Buen partido de Coro y del otro 'fichaje de invierno', Javier Camuñas. Tanto el recién llegado como el recién recuperado de sus problemas físicos van a tener la responsabilidad de desbordar y probablemente la de marcar goles en los partidos venideros. Los dos jugadores, habilidosos donde los haya, son de lo mejorcito técnicamente hablando y son los que tienen que aprovecharse del estado de gracia de Aranda (como ya hizo Camuñas ayer) para enredar al máximo.
  5. Excelente actuación ayer también de la defensa y los medios centros. El Madrid inexplicablemente recurrió al pelotazo hacia Adebayor cuando Osasuna tiene en Sergio a uno de los mejores centrales de la Liga defendiendo balones altos frontales. Flaño estuvo contundente al corte y en el uno contra uno y Damiá se marcó un partidazo defendiendo a Cristiano. La diferencia entre achuchar a un rival cuando recibe de espaldas dejándole pequeños recaditos y dejar que se dé la vuelta es lo que hace que puedas ganar el partido como ocurrió ayer o perderlo por 0-3. Bien Puñal y Soriano/Vadocz presionando a Khedira para que no pudiera jugar con comodidad y así resaltar sus limitaciones con el balón en los pies. Quizá lo único que eché de menos es haber impedido que Ozil entrará tanto en juego en fases del partido, pero bueno, es lo que tiene defender a tanto 'jugón'.
  6. Finalmente, aunque ya lo he dicho, 'chapeau' para la afición. Los que tuvimos la suerte de estar en el estadio vivimos una fiesta como las que ya no recordábamos y nos lo pasamos en grande. Lo único que no me gusto fue la insistencia de algunos en desear la muerte a Cristiano Ronaldo. Al fin y al cabo el tío, que busca la mínima excusa para calentar a la grada, ya se lleva suficientes insultos. Desear la muerte a alguien está feo. Con que se vaya del campo picado como un niño de 7 años que no sabe perder ni a la Play debería ser suficiente.

Y eso es lo que os cuento. Igual me he extendido más de lo habitual para un partido de Osasuna, pero que queréis que haga, ayer todo funcionó según lo previsto y para una semana que tenemos cosas positivas que contar… ¡habrá que aprovechar! No me quiero emocionar porque esta situación ya la hemos vivido anteriormente esta temporada y luego me he llevado decepciones, pero como mínimo podemos mirar el horizonte con algo más de optimismo. A ver si Aranda y Camuñas siguen a este nivel, Coro sigue aportando cosas y Cejudo se adapta bien al equipo para poder tener una segunda vuelta tranquila.

¡¡Aupa Osasuna!!